La Mente puesta en las cosas de carne y la mente puesta en las cosas espirituales (Rom. 8:5-11).

La Mente puesta en las cosas de carne  y la mente puesta en las cosas espirituales (Rom. 8:5-11).
Imagen generada con IA Gemini. / firmesenlafe.com

INTRODUCCIÓN.

El apóstol Pablo contrasta dos formas de vida: la vida controlada por una mente puesta en las cosas de la carne, y la vida controlada por una mente puesta en las cosas espirituales.

LA VIDA CONTROLADA POR UNA MENTE CARNAL

1. Primeramente, el apóstol habla de los que son de la carne. Dice que estos:

  • V. 5: «Piensan en las cosas de la carne»; es decir, tienen su mente enfocada pensando en sus deseos físicos. No piensan más que en lo que quieren y desean alcanzar para satisfacer sus deseos.
  • V. 6: Se ocupan en las cosas de la carne; vemos que no solamente piensan en sus propios deseos sino que los tienen por propósito. La meta es satisfacer sus deseos y para lograrlos cualquier excusa o argumento es bueno.
  • V. 8-9: Viven «según la carne»; Ya que piensan en sus propios deseos y los tienen por objetivo entonces viven una vida controlada por una mente puesta en las cosas de la carne. Su manera de vivir puede manifestarse de diferentes formas; por ejemplo: lujuria, orgullo, ambición, avaricia, comer, beber, plantar o edificar (Lucas 17:27-28; Romanos 1:28-31, etc.). Estos viven una vida egoísta, en la que su único fin es suplirse a sí mismos todos los deseos en los que pone su deleite la naturaleza humana sin Cristo.

2. Sus características:

  • No toman en cuenta a Dios en sus vidas y decisiones (Romanos 1:28).
  • Están hinchados por el orgullo (Colosenses 2:18).
  • Están corrompidos (Tito 1:15).
  • Tienen la imaginación corrompida (Proverbios 6:18; Romanos 1:21).

3. Su resultado: Por no poder agradar a Dios aunque quisieran (Romanos 8:7), no son aprobados por Él debido al estilo de vida que viven, entoces el apóstol Pablo dice por inspiración de Dios que el fin es la muerte.

LA VIDA CONTROLADA POR UNA MENTE ESPIRITUAL

1. Ahora, el apóstol nos habla de los que viven una vida controlada por una mente espiritual:

  • V. 9: Los cristianos viven conforme al Espíritu, no según la carne. Esto significa que:
  • V. 5: «Piensan en las cosas del Espíritu»; es decir, tienen su mente fija en las cosas espirituales.
  • V. 6: «Se ocupan en las cosas del Espíritu»; es decir, tienen como propósito dedicarse a las cosas espirituales (Mateo 6:33).

2. Sus características:

  • Tienen la mentalidad de Cristo (1 Corintios 2:16).
  • Han crucificado la carne; es decir, han destruido la vida de pecado (Gálatas 5:24).
  • Viven en conformidad a la vida de Cristo (Gálatas 2:20).

3. Su resutado es: 

  • V. 6: «Pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz».

Otras bendiciones espirituales para quienes viven en conformidad a una mente espiritual (Romanos 8:9-11).

  • El Espíritu de Dios mora en ellos: Es la garantía de nuestra redención (2 Corintios 1:22; 5:5; Efesios 1:13-14).
  • Son de Cristo: Para hacer su voluntad.
  • Cristo está en ellos: Ya no mora el pecado en nosotros, el cual nos llevaba a la muerte.
  • Viven a causa de la justicia: «El espíritu (no el Espíritu Santo, sino el del hombre) vive a causa de la justicia». El espíritu no vive a causa de la ley, pues la ley del antiguo pacto no pudo dar vida espiritual al hombre muerto espiritualmente en el pecado (Romanos 7:7-25). El evangelio, que es la justicia de Dios, le da vida espiritual al que se une a Cristo (Romanos 8:1-11). También al cuerpo muerto al pecado le es dada vida; no solamente al espíritu, sino también al cuerpo, cuando este se entrega al servicio de Dios (1 Corintios 4:11; Romanos 12:1).

Conclusión:

Son, pues, los que viven conforme a una mente espiritual los que son de Cristo. Estos conforman el pueblo de Dios, y en ellos se cumplirá el propósito eterno del Señor, a saber: la manifestación gloriosa de ellos en el día final (Romanos 8:18; Colosenses 3:4).

«Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo» (Efesios 1:3).

Read more