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# "Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre” (Lucas 22:20; 1 Cor. 11:25)
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- Published: 2026-10-06T02:03:18.000Z
- Updated: 2026-10-06T02:03:18.000Z
- Author: Alfredo Chee Amador

Algunos predicadores, miembros de la iglesia de Cristo, han tomado la posición de que la Cena del Señor la conforman tres elementos. Según estos hermanos, dichos elementos son:

1. El pan sin levadura, que simboliza el cuerpo de Cristo.
2. El fruto de la vid, que simboliza la sangre de Cristo.
3. La copa (es decir, el vaso que contiene el fruto de la vid), que simboliza el Nuevo Pacto.

Por ello, estos predicadores que enseñande esta manera creen que se debe tener una sola copa (o recipiente para el fruto de la vid) en la Cena del Señor, porque, según ellos, la copa —y no la sangre— representa el Nuevo Pacto. Así que debemos tener y beber de una sola copa al participar de la Cena del Señor, para tener representado allí al Nuevo Pacto. Si esto fuera así en la enseñanza de la Biblia, no habría problema y así lo deberíamos hacer; pero la verdad es que la Biblia no enseña eso. No obstante, los que así lo creen han perturbado con su creencia a muchos en la hermandad.

Los hermanos que equivocadamente enseñan que la copa o vasija representa el Nuevo Pacto nos citan tanto a Lucas como a Pablo, por lo que haremos bien en examinar estos pasajes de la Biblia.

En nuestro estudio tendremos por propósito demostrar que la palabra “copa” no tiene el sentido que estos hermanos enseñan, por lo que de inmediato vamos a leer los pasajes bíblicos en Lucas y en la primera carta a los Corintios.

### I. CONSIDERANDO LOS TEXTOS CITADOS POR NUESTROS HERMANOS

En primer lugar, leeremos Lucas 22:20, que dice: *“De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama”*.

Otro de los textos que nos dan como prueba para confirmarnos que la copa (el contenedor) es el Nuevo Pacto se encuentra en 1 Corintios 11:25: *“Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto enmi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí”*.

En estos dos textos se observa la expresión *“Esta copa es el nuevo pacto”*, y por ello algunos hermanos afirman que aquí queda claro que “la copa”, en sentido literal, esto es, el contenedor, “es el nuevo pacto”. Pero esto es un error producido por otro: el de no tomar en cuenta el lenguaje figurado empleado por Jesús y presentado por Lucas y Pablo en los textos anteriores. Lo que nos dicen Lucas y Pablo es también lo dicho por Mateo y Marcos. Consideremos lo que dice Marcos:

> Marcos 14:23-24: *“Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio; y bebieron de ella todos. (24) Y les dijo: Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada”*.  
>  

¿Qué significa la expresión en Marcos 14:24 que dice *“Esto es mi sangre del nuevo pacto”*? Significa lo mismo que *“esta copa es el nuevo pacto en mi sangre”* de 1 Corintios 11:25\. El sentido de la palabra “copa” se explica entonces claramente al considerar el contexto; al decir la Biblia *“Esta copa”*, está diciendo *“Esto es mi sangre”*.

Sin embargo, nuestros hermanos que enseñan acerca de una sola copa dicen que no es así, y que la palabra copa tiene un sentido literal en los textos que nos han dado. Por ello, necesitamos profundizar un poco más en cuanto a qué es “la copa del Señor”.

### II. LA COPA DEL SEÑOR

¿Cuál es el sentido de la palabra “copa” en Lucas 22:20 y 1 Corintios 11:25?

Primero, debemos tomar en cuenta que Dios, en la Biblia, utiliza el lenguaje humano para transmitirnos su pensamiento. Ahora bien, es parte de nuestro lenguaje el uso de tropos. Los tropos ocupan un lugar muy importante en el lenguaje, puesto que lo ornamentan y lo hacen exquisito. La palabra griega *tropos* significa traslado, y se refiere al procedimiento mediante el cual una palabra adquiere un significado diferente al ordinario, habitual y preciso. Dicho de otra manera, es la traslación del sentido de las palabras o de las frases. Los distintos tipos de tropos son: la metáfora, la alegoría, la hipérbole, la metonimia, la sinécdoque, la parábolay la fábula, entre otras.

Es necesario tener en mente que esa traslación del sentido de las palabras o de las frases se realiza con la idea de expresar otra cosa, y se usa dicho procedimiento cuando estas palabras o frases guardan alguna relación entre sí. Por ejemplo: *“respetar las canas”*, donde la palabra “canas” obviamente no tiene el significado habitual y preciso; el sentido que tiene en esta frase es otro, a saber, referirse a la vejez, ya que las canas están relacionadas con ella. Otros ejemplos son: *“se comió dos platos”* o *“se bebió tres vasos”*. A esta forma de hablar se le llama metonimia.

La palabra “copa” en griego es *potérion* y, según los léxicos del idioma griego —como el de Strong—, significa: *“Vaso para beber; por extensión el contenido, es decir, vaso lleno (trago); figurativamente, suerte o destino. Jarro, vasos de beber, cáliz, copa”*.

Nótese que, según esto, no siempre la palabra “copa” o “vaso” tendrá el significado preciso, habitual o literal; en algunas ocasiones la palabra se empleará para referirse al contenido, tal y como vemos en nuestro ejemplo anterior: *“se bebió tres vasos”*. Literalmente eso sería imposible, por lo que debe comprenderse que la palabra “vaso” o “copa” se está usando en un sentido diferente al ordinario. No hacer caso de esto incurre en una falla en la comunicación, porque el receptor no puede comprender el mensaje que se le está transmitiendo y puede sacar conclusiones erróneas.

Nuestros hermanos que afirman que la palabra “copa” en la frase *“esta copa es el nuevo pacto”* es literal, se han visto forzados a sacar conclusiones erróneas en su definición de qué es “la copa del Señor”. Nuestros hermanos definen que *“la copa del Señor no es solo el fruto de la vid, sino que son las dos cosas juntas”*. Es decir, “la copa” (el elemento sólido) así como “el fruto de la vid” (el elemento líquido) —dicen nuestros hermanos—, “las dos cosas juntas”, son “la copa del Señor”.

Esto obviamente no es lógico, puesto que Pablo dijo *“...bebiereis esta copa”*. Es claro que Pablo se refiere a la copa del Señor en 1 Corintios 11:25\. ¿Cómo es posible que se puedan beber al mismo tiempo estas dos cosas juntas: la copa (“el elemento sólido”) y el fruto de la vid (“el elemento líquido”), que según nuestros hermanos “son la copa del Señor”? Además, ¿cómo es posible que estas “dos cosas juntas” que forman “la copa del Señor” puedan ser repartidas? Puesto que la copa del Señor es repartida entre quienes participan. Recordemos que Jesús tomó la copa, según Lucas 22:17, y dijo a sus discípulos: *“Tomad esto, y repartidlo entre vosotros”*.

La definición dada por nuestros hermanos de lo que es “la copa del Señor” es absurda y arbitraria, puesto queel “beber” y el “repartir” la copa del Señor son acciones literales en la enseñanza de la Biblia respecto a la Cena del Señor.

Siendo entonces que, en relación con la Cena del Señor, la Biblia nos dice de la “copa” que esta se reparte y que se bebe, esto debe hacernos evidente que en la expresión *“Esta copa”* se está usando un sentido no ordinario o común. “Copa” no tiene aquí un sentido literal, sino figurado; es decir, no se refiere al utensilio mismo que pueda utilizarse como medio para llevar algún líquido, ni tampoco a las dos cosas juntas, como dicen nuestros hermanos. El uso de la palabra “copa” aquí en estos textos (Lucas 22:20 y 1 Corintios 11:25) es figurado. ¿Por qué? Porque de ella se dice que se derrama, que se bebe y que se reparte. Por lo tanto, si se entendiera como referida al recipiente mismo, eso haría imposible que la copa fuera derramada, así como también sería imposible beberla; en consecuencia, la enseñanza de beber la copa no tendría sentido.

### III. “ESTA COPA”, ESTO ES MI SANGRE

Ahora bien, ¿qué es lo que se bebe en la Cena del Señor? Veamos Mateo 26:27-28.

En griego, la palabra “esto” en la frase *“Esto es mi sangre”* de Marcos 14:24 es la traducción de la palabra griega *toúto* (neutro, singular nominativo o acusativo). Esto nos indica o apunta a aquello a lo que Jesús se está refiriendo al decir *“esto es mi sangre”*. ¿A qué se está refiriendo? A la “copa” (*potérion*). ¿Por qué? Porque *toúto* señala aquello de lo cual se acaba de hacer mención, y en el texto eso es “la copa”. Así pues, la palabra “copa” se está usando en un sentido diferente al de su uso común o literal.

Observemos también Mateo 26:27-28: *“Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; (28) porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados”*.

Notemos que Jesús tomó “la copa” y luego, hablando de ella, dice: *“bebed de ella todos”*, para enseguida explicar a sus discípulos: *“porque esto es mi sangre”*. ¿Qué es la sangre de Cristo? La respuesta es evidente: “la copa”. Y refiriéndose a la copa, Jesús dijo: *“bebed de ella todos porque esto \[la copa\] es mi sangre...”* (Mateo 26:27-28; Marcos14:23-24).

Es claro que “la copa” es la sangre de Cristo que se bebe,la sangre derramada para establecer el nuevo pacto y obtener la remisión de los pecados. Es evidente que Jesús no tiene para nada en su mente el recipiente literal que estaba usando como medio. Así pues, nosotros, al participar de la Cena del Señor y al tomar la copa, sabemos que es la sangre de Cristo porque así lo explica Jesús al decir *“porque esto es mi sangre”*.

La expresión *“esta copa es el nuevo pacto en mi sangre”* de 1 Corintios 11:25 equivale a lo que Mateo y Marcos nos están diciendo, y puede expresarse de otra manera: *“Esta copa es mi sangre derramada en favor de ustedes. Con ella, Dios hace un Nuevo Pacto”*. Por lo tanto, lo que Lucas y Pablo enseñaron está en concordancia con Mateo y Marcos. Nótelo bien: Mateo dice *“esto \[refiriéndose a la copa\] es mi sangre del nuevo pacto”*, lo cual es dicho de otra manera por Lucas al expresar *“esta copa es el nuevo pacto”*.

Esta forma de hablar de los escritores del Nuevo Testamento es la que a veces no es comprendida por algunos. Aquí, tanto en Lucas 22:20 como en 1 Corintios 11:25, se dice “la copa” en lugar de decir “la sangre”. Por lo tanto, el Nuevo Pacto no tiene relación alguna con un recipiente. Los que enseñan que “la copa” —es decir, el utensilio o recipiente que sirve como medio para llevar el fruto de la vid— es el Nuevo Pacto, corrompen la doctrina de Cristo, se han apartado de ella y le dan valor al utensilio, despreciando de esa manera la preciosa sangre de Cristo. Luego intentan imponer su falsa doctrina sobre la hermandad.

Ahora bien, hablando siempre de la copa que bebieron los apóstoles, Jesús les informó de algo inmediatamente: *“...desde ahora no beberé más de este fruto de la vid...”* (Mateo 26:29). Los apóstoles no bebieron literalmente la sangre de Cristo; bebieron el fruto de la vid. Esto nos enseña que el fruto de la vid representa la sangre de Cristo, de la cual él dijo *“bebed de ella todos”*.

En la enseñanza apostólica, “la copa” que se bebe —es decir, el fruto de la vid— tiene entonces un significado espiritual: es la sangre del Señor derramada para establecer el Nuevo Pacto. Según el apóstol Pablo, todas las veces que la bebemos, lo hacemos como un memorial. Al comer el pan y beber la copa (es decir, la sangre de Cristo representada en el fruto de la vid), nosotros le recordamos (1 Corintios 11:25). No hay nada que la Biblia enseñe en cuanto a algún significado espiritual relacionado con el recipiente en el cual se ponen el pan y el fruto de la vid. Si la copa —esto es, la sangre de Cristo— no se hubiera derramado, no habría sido posible para nosotros entrar con el Dios Todopoderoso en una nueva e íntima relación; estaríamos condenados en nuestros pecados, sin esperanza y sin Dios en este mundo.

### CONCLUSIÓN

Beber la copa del Señor es beber la sangre del Señor representada en el fruto de la vid. La sangre de Cristo derramada es la que hizo posible el perdón de los pecados de muchos, y por cuya virtud Dios ha hecho con los perdonados un nuevo pacto: una nueva alianza que nos introduceen una relación maravillosa con el Dios Todopoderoso, el Creador del universo.

No hay nada en el Antiguo Testamento que apunte a que un recipiente pudiera ser símbolo de un pacto, y no hay nada en el Nuevo Pacto que haga referencia al recipiente como medio por el cual se hace posible dicho pacto. La sangre de Cristo lo es; por lo tanto, no la desprecieos dándole a un recipiente el lugar que solo a ella le corresponde. Recordemos que el Nuevo Testamento nos enseña que el pan y el fruto de la vid son los únicos elementos con significado espiritual, y por medio de los cuales hacemos memoria de nuestro Señor Jesucristo.

Además, todos los cristianos de todo el mundo, el primer día de la semana, participamos de un mismo pan y de una misma copa, porque el pan —que es el cuerpo de Cristo— es uno, y la copa —esto es, su sangre derramada para el perdón de los pecados— es una. En todo el mundo, los cristianos somos muchos: no tenemos literalmente un solo y gran pan, ni tenemos literalmente una sola y gran copa; pero todos participamos de un mismo pan y de una misma copa (1 Corintios 10:16-18), es decir, el cuerpo y la sangre de Jesucristo, representados de manera evidente en el pan sin levadura y en el fruto de la vid. Si lo notamos, Pablo no dice nada en cuanto a que un utensilio represente algo con el fin de tener un solo recipiente en la cena para hacer memoria de eso.

Tengamos siempre en mente que lo que hacemos al participar de la Cena del Señor es hacer memoria de Jesucristo, por todo lo que logró a nuestro favor al derramar su sangre por nosotros. Hacemos memoria de él al comer el pan sin levadura y beber el fruto de la vid, y al mismo tiempo —según el apóstol Pablo— *“la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga”*.