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# El nuevo nacimiento
- URL: https://firmesenlafe.com/el-nuevo-nacimiento/
- Published: 2026-10-24T16:56:37.000Z
- Updated: 2026-10-25T03:43:59.000Z
- Author: Alfredo Chee Amador

La Biblia habla de un nuevo nacimiento como requisito para entrar al reino de Dios. En Juan 3:3-4, Jesús le dijo a Nicodemo: “Respondió Jesús y le dijo: «En verdad, en verdad te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios». Nicodemo le dijo: «¿Cómo puede un hombre nacer siendo ya viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer?»”.

La pregunta sigue siendo fundamental: ¿qué significa nacer de nuevo? Para responderla, consideremos con atención el diálogo entre Jesús y Nicodemo y el contexto de sus palabras.

### **¿Qué es este nuevo nacimiento?**

En Juan 3:3, Jesús le dijo a Nicodemo: “En verdad te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios”. Hablaba con un hombre adulto sobre la necesidad de nacer de nuevo para ver el reino de Dios. Nicodemo no comprendió la enseñanza y, asombrado, preguntó cómo podía ser eso posible.

La dificultad de Nicodemo se relacionaba con la manera en que muchos judíos entendían su relación con el reino de Dios. Pensaban que, por ser descendientes de Abraham según la carne, ya formaban parte de ese reino (Mateo 3:9). Por eso, Nicodemo se consideraba incluido en él por haber nacido de una mujer descendiente de Abraham y no entendía cómo podía volver a nacer siendo ya viejo.

En el versículo 5, Jesús explicó lo que realmente quería decir: habló de nacer del agua y del Espíritu. Este es el nuevo nacimiento, y varios textos del Nuevo Testamento ayudan a comprender su significado:

1. **1 Corintios 4:15:** “Porque aunque tengáis innumerables maestros en Cristo, sin embargo no tenéis muchos padres; pues en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio”.
2. **Santiago 1:18:** “En el ejercicio de su voluntad, Él nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que fuéramos las primicias de sus criaturas”.
3. **1 Pedro 1:23:** “Pues habéis nacido de nuevo, no de una simiente corruptible, sino de una que es incorruptible, es decir, mediante la palabra de Dios que vive y permanece”.

Jesús describió ante Nicodemo la conversión como un nuevo nacimiento o regeneración. El apóstol Pablo lo expresó en Tito 3:5: “Él nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo”. La versión del *Libro del Pueblo de Dios* lo expresa así: “Nos salvó haciéndonos renacer por el bautismo y renovándonos por el Espíritu Santo”. En el bautismo, el Espíritu Santo renueva a la persona y la convierte en una nueva criatura delante de Dios.

Este nuevo nacimiento ocurre cuando las personas escuchan la palabra de Dios revelada por el Espíritu Santo a los apóstoles, palabra que hoy tenemos en la Biblia, y la obedecen al bautizarse en agua. Nacer del agua y del Espíritu significa oír la palabra de Dios y obedecerla mediante el bautismo: para el perdón de los pecados (Hechos 2:38; Hechos 22:16), para ser salvos (Marcos 16:16; 1 Pedro 3:21), para estar en Cristo (Gálatas 3:26-27) y, al estar en Él, ser una nueva criatura (2 Corintios 5:17).

### **El nuevo nacimiento obra cambios en la persona**

Este nuevo nacimiento, producto de oír y obedecer la palabra de Dios, provoca cambios evidentes en la vida de las personas (Juan 3:8). Así como se perciben los efectos del viento, también pueden observarse cambios en la conducta de quienes han nacido de nuevo (Romanos 6:4-14; Efesios 4:24-32). Esa persona ha sido renovada por el Espíritu.

### **¿Quiénes necesitan nacer de nuevo?**

El nuevo nacimiento no es para los bebés ni para los niños pequeños, sino para los adultos, porque Dios responsabiliza a cada persona por sus propios pecados. El pecado no se hereda (Ezequiel 18:20); es una acción que cada ser humano comete personalmente (1 Juan 3:4). Por tanto, son los pecadores quienes necesitan ser regenerados.

Para este nuevo nacimiento se requiere oír la palabra de verdad y creer en ella (Efesios 1:13; Romanos 10:17). Después de creer, la persona debe obedecerla mediante el bautismo para salvación. Jesús dijo en Marcos 16:15-16: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que crea y sea bautizado será salvo; pero el que no crea será condenado”. Los niños pequeños no son responsables de este mandato, porque todavía no tienen la capacidad de determinar por sí mismos qué creer en su corazón (Romanos 10:9).

### **¿Se requiere poca o mucha agua para ser bautizado?**

Para bautizar a una persona se necesita un lugar donde haya abundancia de agua (Juan 3:23). El bautismo es por inmersión: consiste en sumergir a la persona, en semejanza de una sepultura. Romanos 6:4 lo explica así: “Por tanto, hemos sido sepultados con Él por medio del bautismo para muerte, a fin de que como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida” (véase también Colosenses 2:12).

No importa si el bautismo ocurre en el mar, una laguna, un río o una piscina; lo indispensable es que haya suficiente agua. Por esta razón, Juan el Bautista permaneció junto a Enón, cerca de Salim, porque allí había mucha agua.

### **Diferencias en el plan de salvación**

Existe una gran diferencia entre lo que enseñan las doctrinas católicas y evangélicas acerca de la salvación. Lo sorprendente es que ambas posturas difieren de lo establecido por Cristo. La Biblia declara: “La suma de tu palabra es verdad, y cada una de tus justas ordenanzas es eterna” (Salmo 119:160). Consideremos estas diferencias a modo de ecuación:

1. **La Iglesia católica enseña: Bautismo = Salvo + Creer.** El bautismo va primero y se aplica a los niños, práctica para la cual no hay textos bíblicos. Según este dogma, al bautizar al niño se asume que ya es salvo y, al crecer, se le enseña a creer.
2. **Las iglesias evangélicas enseñan: Creer = Salvo + Bautismo.** Colocan la salvación inmediatamente después de creer, basándose en la doctrina de la “sola fe”. El bautismo queda como un simple paso de obediencia, un requisito de membresía o un símbolo de una unión con Cristo que supuestamente ya ocurrió. No hay respaldo bíblico para este orden presentado por los evangélicos y otros grupos religiosos.
3. **Jesús enseña (Marcos 16:16): Creer + Bautismo = Salvo.** Esta instrucción se dirige a adultos que, después de oír y creer, son bautizados para ser salvos. En Hechos 18:8 vemos que quienes oían y creían eran bautizados. Además, en Hechos 2:38 se exige arrepentimiento y bautismo para el perdón de los pecados.

En ningún lugar del Nuevo Testamento se enseña que una persona será salva por solo creer en Cristo y aceptarlo como su Salvador personal, sin necesidad de bautizarse. Obedecer la verdad es indispensable, porque mediante esa obediencia purificamos nuestras almas (1 Pedro 1:22).

### **Invitación**

Espero que este artículo le haya sido de gran ayuda. Oro al Señor para que usted rinda su vida a su servicio; Dios le ama y desea darle vida eterna. Crea en el evangelio, arrepiéntase de sus pecados, confiese su fe en Cristo, hágase bautizar para el perdón de sus ofensas y permanezca fiel.

Como advirtió el apóstol Pablo: “Mediante este evangelio son salvos, si se aferran a la palabra que les prediqué. De otro modo, habrán creído en vano” (1 Corintios 15:2, NVI). Si podemos asistirle en el cumplimiento de este plan divino, escríbanos; haremos todo lo que esté a nuestro alcance para servirle.