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# El Cristiano y el mundo
- URL: https://firmesenlafe.com/el-cristiano-y-el-mundo/
- Published: 2026-10-03T17:33:45.000Z
- Updated: 2026-10-03T17:33:45.000Z
- Author: Alfredo Chee Amador

El mundo está entregado al pecado y a toda clase de libertinaje e injusticia. Ofrece muchas cosas para satisfacer los deseos de la carne, los deseos de los ojos y está lleno de vanagloria (1 Juan 2:16); por eso, no soporta a quienes no viven conforme a sus principios ni se conducen según el estándar establecido por él. Es por esa razón que el mundo en el cual viven los cristianos resulta hostil hacia ellos (1 Juan 3:1).

Al cristiano no debe sorprenderle tal hostilidad de parte del mundo como si fuera algo extraño, tal como nos enseña el apóstol Pedro (1 Pedro 4:12). La razón estriba en que el mundo no conoció a Cristo y lo aborreció (1 Juan 3:1, 13). ¿Y por qué el mundo aborreció a Cristo? Porque él no se conformó al estilo de vida pecaminoso impuesto por este. En el mundo existe la injusticia, mientras que Jesús estaba a favor de la justicia de Dios, por la cual sufrió y murió. Así que todos aquellos que, al igual que Jesucristo, determinen vivir sus vidas conforme a la justicia de Dios serán hechos participantes de los padecimientos de Cristo (1 Pedro 4:13). En esto el cristiano debe encontrar gozo, porque al ser odiado y perseguido por el mundo, tiene en sí mismo la evidencia de que vive conforme a la manera de vivir de Jesucristo. A las personas del mundo esto les parece algo extraño: ven que los cristianos no corren con ellos en el mismo desenfreno de inmoralidad y por eso los ultrajan (1 Pedro 4:1-4). Sin embargo, eso le deja claro al cristiano que es considerado digno del reino de Dios, mientras que los del mundo se dirigen a su propia condenación (2 Tesalonicenses 1:5-6).

 El mundo entero está bajo el maligno (1 Juan 5:19). Aunque esto sea así, se comprende que los cristianos no están bajo su dominio, pues lo han vencido (1 Juan 2:13) y han vencido al mundo por haber creído en Cristo (1 Juan 5:4-5); además, el que está en los cristianos es mayor que el que está en el mundo (1 Juan 4:4). La fe del creyente en Cristo le concede la victoria. Dios envió a su Hijo al mundo y lo entregó en sacrificio para que todo aquel que en él crea no se pierda, sino que tenga vida eterna (Juan 3:16). En cambio, el mundo y sus deseos pasan (1 Juan 2:17), y quienes le han entregado su corazón y buscan las cosas terrenales son insensatos, pues aman aquello que no perdura.

En fin, considere esto: todo aquel que conoce el amor de Dios y ha nacido de Él no vive en una práctica continua de pecado; Dios lo guarda y el maligno no lo toca (1 Juan 5:18). Por tanto, cuando llegue el inevitable fin del mundo, los cristianos estarán a salvo.

El mundo es pasajero, pero el cristiano permanece para siempre porque hace la voluntad de Dios (1 Juan 2:17).