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# DEBEMOS OPONERNOS A LA DIVISIÓN
- URL: https://firmesenlafe.com/debemos-oponernos-a-la-division/
- Published: 2026-10-02T19:47:48.000Z
- Updated: 2026-10-02T19:47:48.000Z
- Author: Alfredo Chee Amador
- Tags: Artículos

«Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.» (1 Corintios 3:17)

### Introducción:

Debemos evitar la división en la hermandad y no ser culpables de ella. Debemos esforzarnos por guardar o conservar la unidad del Espíritu (Efesios 4:3). Debemos tomar en cuenta que no solo son culpables de división aquellos que activamente promueven y defienden algún error; son igualmente culpables aquellos que, por conveniencia, muestran actitudes pasivas e indiferentes. Pero si estamos comprometidos con Cristo y su palabra, entonces ante nada que amenace la unidad en la hermandad seremos indiferentes, ni minimizaremos lo que se convierta en una amenaza para ella. Cada cristiano es responsable de trabajar, defender y fortalecer la unidad en la hermandad, si es que realmente la amamos (1 Pedro 2:17) y buscamos hacer en todo la voluntad de Cristo con el celo de un apóstol.

### I. La división es pecado. ¿Por qué la división es pecado?

1. Porque es contraria al deseo de Cristo: Él oró por la unidad (Juan 17).
2. Porque es contraria al mandato apostólico (1 Corintios 1:10).
3. Porque destruye (Mateo 12:25-26).

### II. La división puede suceder en la hermandad por causa de alguna de estas cosas:

1. **Cuando hay actitudes carnales entre algunos hermanos:** tales como contiendas, vanagloria, falta de humildad y egoísmo (Filipenses 2:2-4). «Por sus frutos los conoceréis» (Mateo 7:16).
2. **Cuando hay falta de amor** (Gálatas 4:14-15).
3. **Cuando hay diferencias raciales, sociales y de género (hombre–mujer):** si existen entre nosotros estas diferencias, no podremos ser uno en Cristo (Gálatas 3:28).
4. **La falsa doctrina:** Jesús quería que sus discípulos enseñaran todo lo que Él les había mandado; eso constituye el fundamento (Mateo 28:20; Efesios 2:20). Por lo tanto, la doctrina entregada por Cristo a sus apóstoles constituye el factor esencial de unidad entre los creyentes en Cristo. Desechar la doctrina o cambiarla equivale a destruir la unidad. La base de la unidad es la doctrina o enseñanza de Cristo y sus apóstoles (véase también Juan 17; Efesios 4:3-6). Pero, a pesar del error de algunos, el fundamento del Señor está firme (2 Timoteo 2:19).
5. **Es necesario fijarse en los que causan divisiones** (Romanos 16:17). La Biblia Nácar-Colunga dice: «Que tengáis los ojos sobre los que producen divisiones...».
6. **El que causa división en la iglesia será destruido por Dios** (1 Corintios 3:17).

### III. ¿Quién es el que divide al pueblo de Dios?

1. Recordemos que Jesús oró por la unidad de todos sus discípulos (Juan 17:20-21) y que el apóstol Pablo dice que debemos fijarnos en los que causan divisiones (Romanos 16:17). Pero ¿quién o quiénes dividen?
2. El que divide es quien INTRODUCE el error, NUNCA quien lo denuncia y advierte de él a la hermandad. Consideremos los siguientes ejemplos:
  - **A) El caso del encuentro entre Acab y Elías (1 Reyes 18:17-18):** Acab acusa a Elías de turbar al pueblo de Israel. Pero no había sido Elías quien había dejado los mandamientos del Señor para turbar al pueblo con su error, sino Acab.
  - **B) El caso de Pablo al exponer el error de Himeneo y Fileto (2 Timoteo 2:17-18):** Pablo no trastornaba la fe de los hermanos al exponer a estos dos hombres; eran Himeneo y Fileto quienes trastornaban la fe de los hermanos y causaban mucho daño. Ahora bien, Pablo advierte a Timoteo sobre estos dos hombres y del daño que hacían con su error, por lo que Timoteo, a su vez, debía advertir a la iglesia en Éfeso del peligro de recibirlos. Los que introducen el error suelen siempre culpar y tergiversar a quienes se les oponen y se mantienen fieles a la verdad. Por ello, muchos prefieren callar, quedarse al margen y ser indiferentes, justificando así su comportamiento. Timoteo no debía ser así, sino más bien advertir a los hermanos y, como un buen soldado de Cristo, estar dispuesto a defender la verdad y sufrir penalidades por ello (2 Timoteo 2:3).
  - **C) En Hechos 15 aprendemos que quienes inquietan y perturban las almas de los discípulos son los que no enseñan conforme a lo mandado por Cristo y sus apóstoles:** Los predicadores fieles, al pasar por las ciudades, entregaban las ordenanzas (Hechos 16:4); de esa forma, el error quedaba expuesto por todas partes y no tendría cabida en la hermandad. Como resultado, las iglesias eran confirmadas en la fe y, al tener paz, aumentaban en número cada día (Hechos 16:5). La unidad basada en la fe revelada trae paz y éxito en la predicación del evangelio.
  - **D) Pero ¿por qué dar de palos al perro que advierte del peligro?** Los atalayas (pastores) de Israel debían advertir del peligro para que el pueblo se preparara (Isaías 56:10). ¿Sería lógico maltratarlos por eso? Muchos no advierten del peligro porque no quieren encontrarse con un Acab y, por ello, prefieren no decir nada y no denuncian el error.
  - **E) Los atalayas (líderes religiosos) de Israel no advertían al pueblo del peligro (Isaías 56:10):** No decían nada porque no se querían molestar, sino vivir una vida relajada y tranquila. Ellos solamente deseaban vivir enfocados en suplir sus propios deseos; no les importaba nada ni nadie, sino atender a sus intereses personales.

### IV. Nuestro deber frente a la división

1. Estar alertas para no ser engañados por las artimañas del error (Efesios 4:14; Colosenses 2:8).
2. Los predicadores deben enseñar a los hermanos la sana doctrina (1 Timoteo 4:6, 13, 16; 2 Timoteo 2:1-2; Tito 2:1, 15).
3. Esforzarnos en conservar la unidad del Espíritu (Efesios 4:3).
4. Orar (1 Tesalonicenses 5:17).
5. Contender ardientemente por la fe (Judas 3).
6. Amar a los hermanos (1 Pedro 2:17). Si amamos a la hermandad, les advertiremos de todo error doctrinal y de quienes lo promueven.
7. Permanecer en la palabra revelada por el Espíritu Santo a los apóstoles (1 Corintios 2). Muchas veces se suele dar aprobación a algo simplemente porque es legal o aceptado ante los hombres, pero el cristiano fiel deja de lado esas cosas para aceptar, permanecer y seguir la verdad de la revelación divina.

### Conclusión:

1. Hemos considerado que la división es pecado porque va contra el deseo de Cristo, es contraria al mandato de los apóstoles y es destructiva.
2. También aprendemos que puede haber ciertas cosas que dividen y que los que dividen son quienes practican esas cosas e introducen el error, nunca los que lo denuncian y lo exponen. Si los que exponen el error y advierten de él pecaran y fueran culpables de división, entonces Elías y Pablo serían culpables de pecado por denunciar el error y a quienes se apartaron de la verdad.
3. Los que turban al pueblo son quienes introducen el error en la hermandad en Cristo. No debemos ser indiferentes ni pasivos, pues hemos aprendido que todos, como cristianos, tenemos una responsabilidad ante la hermandad y ante Cristo: trabajar por la unidad y proteger a la hermandad del error (véase 1 Timoteo 4:15).
4. Los que introducen el error y tienen actitudes carnales suelen siempre culpar y tergiversar a quienes se les oponen y se mantienen fieles a la verdad; no es de extrañar, siempre ha sido así. Cuando Jesús venía denunciando los errores de los líderes de Israel, ellos pensaron que venía para destruir la ley y los profetas, por lo que Jesús aclaró que esa no era su misión (Mateo 5:17).