Organización de la iglesia local

Aprendamos de la iglesia en el Nuevo Testamento

La palabra iglesia se usa en el Nuevo Testamento en varios sentidos. Primero, en el sentido universal. Esto es para referirse a los salvos en todo el mundo. En este sentido Jesús utilizó la palabra iglesia en Mateo 16:18. La iglesia es el cuerpo de Cristo y la cabeza de ese cuerpo es Cristo (Efesios 1:22-23; Colosenses 1:18). Segundo, la palabra iglesia en el Nuevo Testamento también se utiliza en el sentido local. Para referirse a los salvos en determinado lugar. Por ejemplo, el apóstol Pablo escribe una carta a los cristianos en Corinto en la cual les dice que ellos son “la iglesia de Dios en Corinto”. Así también, cuando escribió a los creyentes en Cristo en otros lugares, ejemplo Filipenses 1:1; y Gálatas 1:2.

LA IGLESIA EN EL SENTIDO UNIVERSAL NO TIENE ORGANIZACIÓN.
En el Nuevo Testamento vemos que la iglesia en sentido universal se describe como un cuerpo en el cual Jesús es la cabeza absoluta de la iglesia (Efesios 1:20-23; Colosenses 1.18). Es Cristo quien posee toda autoridad en el cielo y en la tierra (Mateo 28:18). Todos los creyentes en Cristo en todo el mundo forman un cuerpo, y este cuerpo de creyentes está bajo la dirección y autoridad absoluta de Cristo (Romanos 12:4-5; Colosenses 1:18). No sujetarse a Cristo la cabeza de la iglesia, o el tratar de establecer una organización universal para la iglesia en todo el mundo, hace evidente la rebeldía y desconocimiento de la autoridad absoluta de Jesucristo. No aprendemos en el Nuevo Testamento de una organización universal para la iglesia bajo la dirección de uno o más hombres, ejerciendo estos autoridad sobre todos los cristianos en todo el mundo.

ORGANIZACIÓN DE LA IGLESIA EN EL SENTIDO LOCAL
Al estudiar de la iglesia en el Nuevo Testamento, podemos aprender que en el sentido local las iglesias en los diferentes lugares estaban organizadas. Cada iglesia debía hacer su propia obra, por consiguiente era necesario que todo se hiciera decentemente y con orden (1 Corintios 14:40). Dios es un Dios de orden. Entonces ¿Qué nos enseña el Nuevo Testamento en cuánto al plan del Señor para la organización de cada iglesia local?

Primero aprendemos que designaron ancianos, pastores u obispos en cada iglesia: En Hechos 14:23. Lucas, el escritor inspirado por el Espíritu Santo, nos dice que “constituyeron ancianos en cada iglesia”. Establecieron una pluralidad de ancianos en cada iglesia. El apóstol Pedro en 1 Pedro 5:1 dirige una rogativa a los ancianos. Es obvio que él tiene en mente a los ancianos en cada una de las iglesias locales, ya que la práctica dirigida por el Espíritu Santo fue el establecer ancianos en cada iglesia local. El apóstol Pablo en 1 Timoteo 4:14 se refiere también a los ancianos. La palabra usada en el idioma del Nuevo Testamento para ancianos es “presbuteros” (presbíteros). Lucas, el escritor de libro de Los Hechos de los Apóstoles, nos dice que los presbíteros o ancianos en las iglesias locales eran también los mismos obispos y pastores, considérese Hechos 20:17, el Apóstol Pablo desde Mileto hace llamar a los ancianos (presbíteros) de la iglesia que estaban en Éfeso, y cuando estos llegan a él, entonces les da un mensaje, y mientras habla con ellos los llama obispos (v. 28). La palabra obispo, significa supervisor. Pero en este mismo versículo (Hechos 20:28) vemos que también los llama pastores. Les dice “…el Espíritu Santo os ha puesto por obispos para apacentar la iglesia del Señor…”. El apóstol Pablo dice que el Señor “constituyo a unos… pastores” en Efesios 4:11.

Los Presbíteros son los mismos obispos y pastores. Cada iglesia local tenía sus propios obispos o pastores. No establecieron uno por cada iglesia local, sino una pluralidad de hombres en cada iglesia local para dirigir, supervisar y cuidar de la iglesia local en la que ellos habían sido puestos.

Segundo, se establecieron diáconos en cada iglesia local: En el Nuevo Testamento, leemos en una carta del apóstol Pablo, dirigida a una iglesia lo siguiente: “… a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos” (Filipenses 1.1). La iglesia de Cristo en Filipos tenía diáconos. La palabra “diácono” significa “servidor”. Los diáconos eran hombres escogidos oficialmente. Los diáconos eran servidores en la iglesia bajo la dirección y supervisión de los obispos. Es interesante notar que Pablo describe aquí, a una iglesia bien organizada. La iglesia en Filipos estaba organizada de la siguiente manera

a) Los santos
b) Los obispos
c) Los diáconos.

La organización planeada por Dios para cada iglesia local era simple.

Una pluralidad de hombres en cada iglesia local fueron designados como obispos (pastores, ancianos). Estos debían llenar ciertos requisitos establecidos por el Espíritu Santo (1 Timoteo 3:1-7; Tito 1: 5-9). Así mismo se escogían a los diáconos los cuales también llenaban ciertos requisitos (1 Timoteo 3:8-10,11) para que ejercieran el diaconado.

Cada iglesia local era supervisada por los obispos que habían sido puestos por llenar los requisitos mencionados en (1 Timoteo 3:1-7 y Tito 1:5). Estos hombres supervisaban únicamente la iglesia local en donde ellos eran miembros (Hechos 20:28; 1 Pedro 5:2). Lo que implica que cada iglesia local era independiente y no se encontraba sujeta al control externo de nadie, ni de ninguna otra iglesia. Cada iglesia local era autónoma, y sufiviente para hacer la obra que Cristo le designo bajo la supervisión de sus propios ancianos u obispos. Cada iglesia local podía cumplir con su misión de acuerdo a su capacidad y oportunidad que tenía.

No hay nada que demuestre en el Nuevo Testamento una forma de organización universal para la iglesia. La única forma de organización de la cual se lee en el Nuevo Testamento es la de la iglesia local (Filp. 1:1; Hechos 14:23; Efesios 20:17,28). No hay nada en el Nuevo Testamento que indique que el plan de Dios para cada iglesia local, era la de tener “un solo pastor”, como vemos en el denominacionalismo religioso actual. No era el plan de Dios que obispos de una iglesia local, ejercieran autoridad o supervisión sobre otras iglesias locales. Ni es parte del plan de Dios, según el Nuevo Testamento, el establecer a un obispo por encima de los demás obispos. Uno solo tiene el principado entre todos los ancianos o pastores, Cristo (1 Pedro 5:4).

Publicado en el boletín de FIRMES EN LA FE diciembre 2018 – enero 2019