Dios ha hablado

“Dios, habiendo hablado hace mucho tiempo, en muchas ocasiones y de muchas maneras a los padres por los profetas, en estos últimos días nos ha hablado por su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas, por medio de quien hizo también el universo.” (Hebreos 1:1-2).

El pasaje de la Biblia que hemos leído anteriormente, nos dice que Dios ha hablado en los tiempos antiguos. Y que en estos últimos días nos ha hablado por el Hijo, esto es por medio del Señor Jesucristo.

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Puesto que Dios nos ha hablado, debemos entonces considerar un principio muy sencillo, pero a su vez muy importante. Un principio que no debemos olvidar, sino tener en mente siempre. Ese principio es:

Dios nos ha hablado, y ha hablado para ser entendido.

Dios es un ser comunicativo, Dios habla, Él es un Dios vivo. No como los falsos dioses que tenían las naciones que estaban alrededor del pueblo de Israel en sus ídolos. Los cuales eran dioses que no veían, eran sordos y mudos, no tenían vida, dioses inútiles que no podían hacer nada por aquellos que creían en ellos (Salmos 115:4-7).

Amigos, Dios, el Dios vivo y verdadero, el que hizo los cielos y la tierra y todo lo que en ellos hay, nos ha hablado. Por lo tanto es necesario que comprendamos que él espera que nosotros le entendamos. De hecho Dios habló y habló para ser entendido, si no fuera así, entonces ¿Qué propósito tiene? Dios es Luz (1 Juan 1:5). Sin luz física se anda en tinieblas, y se tropieza, la luz lo revela todo. Dios nos ha hablado para impartirnos toda la información que nos es necesaria para tener vida, la vida que en Cristo ofrece a todos los seres humanos. Por eso el salmista claramente dice: “Lámpara es a mis pies tu palabra, y luz para mi camino.”(Salmos 119:105). La palabra de Dios no trae confusión, porque Dios no es Dios de confusión (1 Corintios 14:33).

El escritor a los hebreos afirma que Dios nos ha hablado por el Hijo, y luego dice a todos los creyentes en Cristo (incluyéndose él), de la siguiente manera:

“Por tanto, debemos prestar mucha mayor atención a lo que hemos oído, no sea que nos desviemos. 2 Porque si la palabra hablada por medio de ángeles resultó ser inmutable, y toda transgresión y desobediencia recibió una justa retribución, 3 ¿cómo escaparemos nosotros si descuidamos una salvación tan grande? La cual, después que fue anunciada primeramente por medio del Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, 4 testificando Dios juntamente con ellos, tanto por señales como por prodigios, y por diversos milagros y por dones del Espíritu Santo según su propia voluntad.” (Hebreos 2:1-4 LBLA)

Fue necesaria esa exhortación a ellos, como también lo es a los cristianos de todos los tiempos. Necesitamos prestar mucha mayor atención a lo que Dios hablado por medio de su Hijo, y que fue confirmada por los que oyeron (esto es, los apóstoles escogidos por el Señor a quienes el Espíritu Santo guió a toda la verdad Juan 16:13). Dios testificó juntamente con ellos realizando señales, prodigios, y diversos milagros y repartimiento de dones para confirmar la palabra.

La palabra de Dios ya ha sido confirmada y la tenemos ahora en las páginas de Nuevo Testamento, y al leerlas las podemos comprender tal y como el apóstol Pablo dijo: “Leyendo lo cual podéis comprender” (Efesios 3:4).

Así que “Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones” (Hebreos 3:7,8). Sino más bien, como dice el apóstol Pablo “entended cuál es la voluntad del Señor” (Efesios 5:17 LBLA).