Andad por el Espíritu

 “ANDAD POR EL ESPÍRITU

Y NO CUMPLIRÉIS EL DESEO DE LA CARNE”

Gálatas 5:16

LA IDENTIDAD DEL ESPÍRITU SANTO

El Espíritu Santo no es un mero “sentir” como enseñan algunos. No es una mera “fuerza” como enseñan otros. Es una de las Tres Personas de la Deidad. La palabra “Dios” es plural. Génesis 1:26, “Dijo Dios, Hagamos al hombre a nuestra imagen”. Son Tres Personas pero son “uno” en enseñanza y obra. La Palabra del Espíritu Santo es la Palabra de Dios. La Palabra de Cristo es la Palabra de Dios.

El Espíritu Santo es Persona que habla (Juan 16:13; 1 Timoteo 4:1), da testimonio (Juan 15:26), manda (Hechos 13:2), puede ser entristecido (Efesios 4:30), da vida eterna (Gálatas 6:8).

Dios (Padre, Hijo, Espíritu Santo) obra por medio de su Palabra. Efesios 6:17, “tomad … la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios”.

La Palabra de Dios es espíritu y es vida. Juan 6:63, “la Palabra que os he hablado son espíritu y son vida”. Hebreos 4:12, “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”. Lamentablemente muchos hablan del Espíritu Santo, su poder y sus obras, esperando alguna experiencia mística del Espíritu Santo y al mismo tiempo completamente descuidan la Palabra del Espíritu Santo, ¡sin la cual el Espíritu Santo no obra!

Con su Palabra Dios creó el mundo (Hebreos 11:3; Salmo 33:9). Con su Palabra Cristo calmó la tempestad (Marcos 4:35-39), sanó al siervo del centurión (Mateo 8:8-13), levantó muertos (Lucas 7:14; 8:54; Juan 11:43) y con su Palabra nos juzgará en el Día Final (Juan 12:48).

La obra del Espíritu Santo. Juan 14:26, “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”. Juan 16:13, “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad”.

El Espíritu Santo reveló la Palabra de Dios enseñada por Cristo y los apóstoles y confirmó la Palabra con milagros (Marcos 16:20; Hechos 14:3; Hebreos 2:3, 4). También dejó su Palabra escrita en el Nuevo Testamento habiendo inspirado a los apóstoles y sus compañeros (Marcos, Lucas, Santiago y Judas).

El Espíritu Santo obra por medio de su Palabra que Él mismo reveló y que fue predicada por Cristo, los apóstoles y sus compañeros.

¿CÓMO ANDAMOS POR EL ESPÍRITU?

Cristianos “andamos” (vivimos) de acuerdo a esa enseñanza y de esa manera somos guiados por el Espíritu Santo.

EL ESPÍRITU SANTO “MORA” EN NOSOTROS

Hechos 5:32, “Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen”. El Espíritu Santo y su Palabra son inseparables. Al oír y leer su Palabra y someternos a ella, Él mora en nosotros. Su Palabra es espíritu y es vida.

Romanos 8:9, “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él”. El próximo versículo dice que Cristo está en nosotros. Vivimos según el Espíritu; es decir, conforme a sus enseñanzas que fueron enseñadas por Cristo y los apóstoles. De esa manera el Espíritu “mora” en nosotros y Cristo está en nosotros, dirigiéndonos con su Palabra y de esa manera controla nuestra vida.

Compárese Apocalipsis 2:13, “donde mora Satanás”, obviamente se refiere al poder y control de Satanás sobre ciertas personas. Así también el Espíritu Santo “mora” en nosotros para dirigir y controlar nuestra vida por medio de su Palabra.

Es falsa la enseñanza que dice que el Espíritu Santo nos dirige aparte de la palabra, por medio de algún impulso místico para darnos instrucciones, resolver problemas o proveer ciertas bendiciones. Tal concepto resulta del rechazo del Espíritu Santo y su Palabra que ha revelado para dirigir nuestro andar espiritual y para que no cumplamos los deseos de la carne.

LOS QUE SON DEL ESPÍRITU PIENSAN EN LAS COSAS DEL ESPÍRITU

Romanos 8:1, “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” … Romanos 8:5, “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu”, y todas las “cosas del Espíritu” son sus enseñanzas que son reveladas en el Nuevo Testamento.

Los que piensan en las cosas del Espíritu son aquellos que perseveran en leer la Biblia, y en asistir a los servicios y las clases bíblicas de la iglesia, llenando la mente y el corazón de la palabra de Dios y esa Palabra es viva como el Espíritu mismo es vivo, y son inseparables. Lo que su Palabra hace Él lo hace y viceversa, lo que Él hace su Palabra hace.

Efesios 5:18, 19  No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, 19 hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones”. ¿Cómo ser llenos del Espíritu Santo? El texto paralelo (Colosenses 3:16) explica cómo ser llenos del Espíritu Santo: “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales”.

Para ser llenos del Espíritu Santo debemos llenar la mente con su Palabra y someternos a sus enseñanzas con todo el corazón.

DIOS VIVE EN NOSOTROS, ESTAMOS EN DIOS

1 Juan 4:15, “Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios”. El apóstol Juan habla mucho acerca de la relación que sostenemos con Dios (Padre, Hijo, Espíritu Santo).

1 Juan 2:5, “pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él”. ¿Qué significa estar en Dios y en Cristo, y estar Dios, Cristo y el Espíritu Santo en nosotros?

Permanecemos en Dios. 1 Juan 2:6, “El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. 1 Juan 2:28, “Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados. 1 Juan 3:6, “Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido”. 1 Juan 3:8, “El que practica el pecado es del diablo. (Es obvio que el v. 8, “practica el pecado”, explica el v. 6, “no peca”; de otro modo habría contradicción entre 1 Juan 3:6 y 1 Juan 1:8). También 1 Juan 5:18, “Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado”.

Estos textos indican nuestra relación con Dios como hijos y herederos. Romanos 8:17, “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. 17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados”.

TENEMOS AL PADRE Y AL HIJO

2 Juan 9, “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo”.

De esa manera tenemos comunión con Dios. 1 Juan 1:3, “nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo”. 1 Juan 1:6, 7, “ Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

La palabra “comunión” es palabra clave en este estudio.

Entonces ¿qué significa la palabra “comunión”? Significa estar de acuerdo, compartir, tener en común, participar. 2 Corintios 8:4, “el privilegio de participar en este servicio para los santos”.

¿Cuál es el significado práctico de la palabra cuando se refiere a nuestra comunión con Dios?

Somos participantes de la naturaleza divina. 2 Pedro 1:3, 4, “Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia”. Somos participantes de “todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad”.

Por eso, damos gracias por el pan y la copa de la Cena del Señor porque como Pablo dice (1 Corintios 10:16) el pan que partimos es la participación en el cuerpo de Cristo y la copa es la participación en la sangre de Cristo. Si no damos gracias por el pan y la copa, no damos gracias por la participación en los beneficios de la muerte de Cristo.

Tener comunión con Dios significa que estamos de acuerdo con los pensamientos y caminos de Dios y participamos de los beneficios de ellos. Isaías 55:8, 9, “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”.

Los caminos de Dios incluyen sus pensamientos y caminos (enseñanzas) sobre el plan de salvación, la iglesia (su culto, organización y obra) y la vida de santidad, los eventos finales, el matrimonio, la familia … en fin, “todo el consejo de Dios” (Hechos 20:27). Al estar de acuerdo con y participar de los caminos de Dios revelados en el Nuevo Testamento somos bendecidos de manera inmensurable.

DE ESTA MANERA SOMOS GUIADOS POR EL ESPÍRITU SANTO

Todos estos textos que hablan de nuestra relación con Dios (Padre, Hijo, Espíritu Santo) están bien relacionados con el tema de ser guiados por el Espíritu Santo.

Porque básicamente estamos hablando de la comunión con Dios.

2 Corintios 13:14, “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén”.

DE ESTA MANERA NO CUMPLIMOS LOS DESEOS DE LA CARNE

Si en realidad somos guiados por el Espíritu Santo, esto significa que estamos llenos del Espíritu Santo. Significa que tenemos comunión con el Espíritu Santo. Significa que el Espíritu Santo mora en nosotros. Significa que estamos en Dios y que Dios está en nosotros. Significa que estamos pensando los pensamientos de Dios (“las cosas que son del Espíritu”) y siguiendo los caminos de Dios.

Entonces de ninguna manera cumpliremos los deseos de la carne. Más bien serán completamente eliminados del corazón y de la vida las obras de la carne.

Gálatas 5:19-21, “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, 20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, 21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”.

MAS BIEN LLEVAREMOS EL FRUTO DEL ESPÍRITU

Gálatas 5:22, 23, “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza…”