Salmos 63: “De madrugada te buscaré”

Cuando usted se levanta en la mañana, ¿cuánto tiempo dedica para pensar en Dios, de su relación con El?

“Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas” (Salmo 63:1). David supuestamente escribió este salmo en el desierto de Judea mientras estaba siendo cazado como criminal por el rey Saúl. Sin embargo, en medio de los problemas y peligros, David está más sediento de Dios que es para él agua en el desierto. Sus primeros visitantes en la mañana fueron los pensamientos de Dios.

 La Búsqueda de Dios

Como David, necesitamos hacer de la búsqueda de Dios la prioridad esencial del vivir diario. Esta relación no viene accidentalmente. “Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” (Jer. 29:13). Entreguémonos a un corazón que anhele la comunión con Dios.

Este mundo alrededor de nosotros con una multitud de distracciones, el éxito secular, las cosas, el dinero, el placer, el sexo ilícito, el orgullo egoísta, todos compiten por un lugar en nuestro corazón que debería estar reservado sólo para Dios. Aún la búsqueda de buenas cosas pueden ahogar la mejor de todas (Marcos 4:19). Aun podríamos tratar de dejar convenientemente a Dios en el local de la iglesia y no hacer de El verdaderamente una parte del vivir diario. El mandamiento es amar a Dios con toda la fibra de nuestro ser y agradarle por encima de todo lo demás (Marcos 12:30). Sin este anhelo interior por Dios, nuestra vida religiosa es una forma superficial de reglas aparentes y rituales vacíos. “…Jehová estará con vosotros, si vosotros estuviereis con él; y si le buscaréis, será hallado de vosotros; mas si lo dejaréis, él también os dejará” (2 Crónicas 15:2).

El Salmo 63 contiene puntos prácticos para ayudarnos a buscar a Dios en la mañana. La fe de David reconoció la realidad fundamental de Dios por medio de exclamar “Dios”. Cuando se levante por la mañana, piense en Dios tan rápido como sea posible. Piense en su relación con Dios como su más preciosa posesión. David lo hizo así por medio de proclamar: “Dios mío eres tú”.

Además, todo el ser de David anhelaba a Dios. Necesitamos despertar nuestra sed por Dios por medio de comprender que solamente El puede satisfacer nuestras más profundas necesidades. En lo profundo de nuestro ser hay un “profundo vacío de Dios” que solamente nuestro Padre puede llenar. Somos tentados por el mundo a satisfacernos a nosotros mismos con los pecados carnales. Pero esto es como tratar de apagar nuestra sed en un día caliente con agua salada. Mientras más bebemos, más sedientos nos volvemos. El engaño, los placeres pasajeros del pecado, no pueden proveer la satisfacción que buscamos (Hebreos 3:13; 11:25). No somos un cuerpo con un espíritu arrojado en él, sino un espíritu que vive por siempre residiendo temporalmente en un cuerpo terrenal. Nuestra está ajustada para una relación con el “Padre de los espíritus” (Hebreos 12:9). Entre en contacto con esa parte de usted que vivirá por siempre.

David buscó a Dios aún en momentos de dificultad, cuando habían aquellos que hablaban mentiras y buscaban su alma para destruirla (Salmo 63:9,11). Aún en medio de los problemas o dolor, no se olvide de Dios. El Diablo querrá que nos arrojemos dentro de nosotros mismos, que sintamos pesar de nosotros mismos, y nos demos a la compasión de si mismos. Dios es una fuente constante e infaltable en los momentos de dificultad.

Adoración y Oración

David pensaba en la gloria de Dios cuando se vio por fe en el santuario adorando (v.2). Queriendo decir la adoración pública “en espíritu” (Filip. 3:3), la cual puede ser una fuente sustentadora de animo durante la semana.

Podemos ser motivados, como David, a acercarnos a Dios en la mañana cada día: “Porque mejor es tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán. Así te bendeciré en mi vida…y con labios de júbilo te alabará mi boca” (Salmo 63:3-5). Estaremos más cerca de Dios si le alabamos y le hablamos todos los días (Sant. 5:13; 1 Tesal. 5:16-18). Saque tiempo para Dios. Dígale a su Padre cuanto lo ama y cuan agradecido está por Su ayuda y cuidado amoroso. Tal devoción es un eslabón viviente para el cielo. Sin esto, nos secaremos por dentro.

La Meditación y el Estudio Bíblico

La tranquila confianza de David estaba anclada en los en los pensamientos de Dios. “Cuando me acuerde ti en mi lecho, cuando medite en ti en las vigilias de la noche. Porque has sido mi socorro…” (Salmo 63:6-7a). La ansiedad puede hacernos levantar en la noche, pero podemos meditar en los caminos gloriosos y maravillosos de nuestro Dios. En lugar de contar ovejas, ¿por qué no contar sus bendiciones? Nada es más útil para la mente que un pensamiento santo. La meditación limpia y enfoca la mente. Fondea nuestro corazón seguramente en el cielo. Las preocupaciones vienen de estar distraídos bien lejos de Dios.

El estudio regular de la Biblia nos ayudará a permanecer cerca de Dios. “…Y en la sombra de tus alas me regocijaré. Está mi alma apegada a ti; Tu diestra me ha sostenido” (Salmo 63:7b-8). La lectura de la viva palabra de Dios nos trae más cerca de nuestro Dios vivo. Esto regocija nuestros corazones. Alimenta nuestra fue en medio de la sequedad marchita del pecado. Inicie el hábito de la lectura de la mañana de al menos un capítulo de la Biblia. En la Biblia, escuchamos la voz de Dios, pensamos Sus pensamientos, y somos preparados para vivir por El. Conocer a Dios como David lo hizo es beber profundamente de Su mente revelada, la Biblia. Podemos soportar gustosamente y vencer el mundo por la Palabra de Dios.

¿Seremos usted y yo como David y diremos: “De madrugada te buscaré”? ¡Esto cambiará nuestras vidas!

(Christianity Magazine, Vol. 8, Pág. 103, W. Frank Walton).

Estudio tomado del sitio Hacia la meta