Sobre el matrimonio y las ceremonias religiosas

La palabra “matrimonio” aparece en 1 Corintios 7:10 “… a los que están unidos en matrimonio…” o como dice La Biblia de las Américas, “A los casados…”. La palabra matrimonio viene de la palabra griega “gameo” y se refiere, según la Biblia, a la unión de un hombre con una mujer. Así que estar casados es estar unido el hombre a su mujer y la mujer al hombre. Está unión se establece cuando un hombre deja a su padre y a su madre para unirse a su mujer y ser una sola carne con ella (Génesis 2:24), se hacen votos el uno al otro, Dios es testigo de dichos votos (Proverbios 2:17; Malaquías 2:14). En Juan 2:1 se habla de la fiesta de bodas (gamos), es decir de la celebración o fiesta que hacían por la unión de un hombre con su mujer, y no a alguna ceremonia religiosa.

¿De dónde viene entonces la tradición de una ceremonia religiosa que deba ser oficiada por algún hombre investido con “poderes especiales” dados por alguna “iglesia” humana, a fin de declarar como casados ante Dios a un hombre con su mujer? En verdad no viene de la Biblia, que es la mente revelada de Dios, sino de la tradición humana. Es el hombre que a sí mismo se está otorgando una autoridad que Dios no le ha dado, de lo contrario ¿Dónde está tal autoridad en la Biblia?

Por eso convenientemente hay quienes rechazan a la Biblia como autoridad única y final en asuntos religiosos, pues así les es mucho más fácil establecer sus propias doctrinas y enseñanzas las cuales llaman posteriormente “las enseñanzas de la iglesia”, expresión también desconocida en la Biblia con referencia a la iglesia de Cristo.

Así que, bien se puede decir de los que establecen sus propias doctrinas, lo mismo que Jesús dijo de los lideres religiosos de su tiempo y del pueblo que seguía a esos lideres religiosos: “Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.” ( Mateo 15:7-9).

No sigamos tradiciones humanas. Las tradiciones establecidas por los seres humanos no son necesarias ni buenas, nos alejan de Dios y hacen de nuestros esfuerzos de honrar a Dios algo vano.