“La Verdadera Iglesia de Cristo”

Las fieles Iglesias de Cristo sinceramente se esfuerzan por hablar según “las palabras de Dios” (1ª Ped. 4:11) por mandamiento y ejemplo aprobado. No reclamamos perfección absoluta en este esfuerzo, pero estamos convencidos que aferrándonos a las enseñanzas de Cristo reveladas en el Nuevo Testamento estamos siguiendo Su voz (Heb. 1:1-2). Las siguientes características de la Iglesia de Cristo reveladas en el Nuevo Testamento son presentadas para su consideración.

Ningún Credo Sino Cristo

La palabra “credo” viene del Latín “credo” que significa “Yo Creo”. Un Cristiano es uno que “Cree en Cristo”. El no solamente creé en “el bautismo” ó “la cena del Señor”; si no cree en Cristo – que “Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios viviente” Su fe en Cristo requiere que él crea en todo lo que Cristo dijo, y obedezca todo lo que Cristo ordenó. Fue Cristo quién dijo, “el que creyere y fuere bautizado, será salvo.” (Marcos 16:16), y “Haced esto en memoria de mí” (1ª Cor. 11:24). Creer esto y obedecerlo, muestra una sincera y sencilla fe en Cristo quién lo dijo, y no en el acto mismo.

Ninguna Norma De Fe Y Practica Sino La Voluntad De Cristo – El Nuevo Testamento

La Biblia es la única y suficiente guía infalible del hombre en asuntos de religión. En ella esta el fundamento para la unidad (Jn. 17:20-21). Los Apóstoles de Cristo la demandaron (1ª Cor. 1:10). El Espíritu Santo a través de ellos, condenó las divisiones, herejías, etc.,como 2 “las obras de la carne” (Gál. 5:19-20). Los credos humanos, los manuales de Iglesias, confesiones de fe, libros de oración, catecismos, etc. hacen surgir partidos humanos y siembran discordia, división y disensiones. Si fuera como algunos lo reclaman; los credos de las denominaciones, “enseñan más que la Biblia”, enseñan demasiado; Sí “enseñan menos que la Biblia”; entonces, resultan inútiles porque tenemos lo que la Biblia enseña en la misma Biblia. Pasajes como estos no nos permiten aceptar de las tres premisas anteriores (2ª Tim. 3:16-17; 2ª Jn. 1:9-11; Apo. 22:18-19).

Ningún Nombre, Sino El De Cristo

No llevamos ningún nombre, sino el de Cristo (Hech. 11:26; 26:28; 1ª Ped. 4:16), por las siguientes razones: (1) La Salvación no se encuentra “en ningún otro nombre” (Hech. 4:12). (2) Cristo no esta dividido (1ª Cor. 1:13). (3) Cristo fue crucificado por nosotros (1ª Cor. 1:13). (4) Somos bautizados en Su nombre (1ª Ped. 4:16), (6) Cristo es el “marido” y la Iglesia es Su “esposa” (Jn. 3:28-29). Honramos al “marido” al llevar solamente Su “nombre”. Juan el Bautista no fue “el marido”, sino el “amigo del marido”. Los que llevan nombres humanos religiosos solo ayudan a promover la división.

Ninguna Organización Sino La Iglesia

Cristo no edificó ninguna otra organización que no fuera la Iglesia (Mat. 16:18). El no compró ninguna otra con Su sangre (Hech. 20:28). El no se entregó por nadie más (Ef. 5:25). La Iglesia es “la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo” (Ef. 1:22-23). La Iglesia es “la columna y valuarte de la verdad” (1ª Tim. 3:15). Es la voluntad de Dios que el Evangelio de “a conocer” la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la Iglesia. (Ef. 3:10). Este plan es “la sabiduría de Dios” Además, la Iglesia fue diseñada “conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús” (Ef. 3:10-11). Es presuntuoso de parte del hombre organizar sociedades humanas, ministerios etc. para cumplir la obra de la Iglesia. La Iglesia es la obra divina de Dios, y es totalmente suficiente en sí misma para hacer la obra que Dios le ha asignado.

Ninguna Adoración Sino La Del Nuevo Testamento

La adoración no es para el entrenamiento. Tales adoraciones son vanas (Mat. 15:9). Los verdaderos adoradores deben adorar a Dios “en espíritu” y “en verdad” (Jn. 4:23-24). “En espíritu” significa que esta debe ser sincero, adorando con el corazón. “En verdad” es adorar a Dios con la verdad revelada – La Palabra de Dios (Jn. 17:17; Heb. 1:1-2). En el Nuevo Testamento encontramos que los Cristianos estuvieron envueltos en cinco actos de adoración, al “reunirse el primer día de la semana” (Hech. 20:7): (1) Para cantar (Ef. 5:19; Col. 3:16; Heb. 2:12; 13:15). (2) Enseñar la Palabra de Dios (Hech. 20:7; 2:42) la doctrina de los Apóstoles. (3) Orar (Hech. 2:42). (4) Partir el pan [participar de la Cena del Señor] (Hech. 2:42, 20:7; 1ª Cor. 10:16; 11:23-26), Y (5) Ofrendar, esto es el compartir o dar de nuestros bienes, “ según hayamos

prosperado” (1ª Cor. 16:1-2; 2ª Cor. 9:6), y esto para apoyar la obra de evangelización, edificación y benevolencia de la Iglesia.

Una Vida Dedicada A Jesucristo — Nuestro Deber

Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobrio, justa y piadosamente” (Tito 2:11-12). “Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mat. 28:20).

Cordialmente le invitamos a asistir a nuestros servicios y a estudiar la Escrituras juntos.

Por Grover Stevens

Traducido del Inglés

por Armando Ramírez

Mayo de 1997